En esta serie de artículos en la que desarrollamos los ocho beneficios fundamentales de la Educación Clásica, destacamos en cuarto lugar el hecho de que esta proporciona una visión de conjunto sobre el conocimiento. De este modo, se evitan las bien conocidas limitaciones del conocimiento ultraespecializado y se capacita al estudiante para la formulación de síntesis de validez general.
La querella entre «generalistas» y «especialistas»
Cuando se trata de empleabilidad y mercado laboral, surge con mucha frecuencia la pregunta: «¿quién es mejor, el generalista o el especialista?». Se trata de una cuestión ampliamente debatida sobre la cual ya se ha realizado un gran número de investigaciones, sin que haya sido posible establecer una preferencia definitiva por ninguna de estas opciones.
Por ejemplo, una investigación reciente (2018) de Teodoridis, Bikard y Vakili sugiere que cualquier superioridad, ya sea del «generalismo» o de la «especialización», es momentánea y está dictada por el contexto:
«El colapso de la Unión Soviética alteró el ritmo de cambio en diferentes campos de la Matemática teórica. En campos que no cambiaban mucho («avance lento»), los especialistas eran menos productivos que los generalistas, pero esta diferencia aumentó significativamente tras el colapso… En los campos más afectados («avance rápido») ocurrió lo opuesto. Antes del colapso, los especialistas eran ligeramente más productivos que los generalistas y, tras el colapso, la brecha se amplió, porque la productividad de los especialistas aumentó mientras que la de los generalistas se redujo».
Zoethout, Jager y Molleman, en un estudio publicado en 2008, también verificaron, al analizar la variedad de las tareas, el efecto del contexto laboral sobre el desempeño de «generalistas» frente a «especialistas»:
«Nuestra hipótesis era que el desempeño de los especialistas decaería ante un aumento en la variedad de las tareas. Los generalistas, por su parte, tendrían un mejor desempeño bajo condiciones de alta variedad de tareas. Los resultados respaldaron solo parcialmente esta hipótesis, ya que tanto los efectos de aprendizaje como los motivacionales modificaron el proceso de asignación de tareas de un modo mucho más complejo. Concluimos que, si bien la ausencia de variedad en la tarea conduce a la especialización y la alta variedad lleva a la generalización, en líneas generales, el desempeño suele ser mejor cuando la variedad de tareas es baja. Más aún: en ausencia de variedad, los especialistas superan a los generalistas. Cuando la variedad alcanza niveles moderados, ocurre lo contrario. Bajo un alto nivel de variedad de tareas, dado que no hay espacio para la adquisición del dominio de la tarea, el comportamiento de especialistas y generalistas se asemeja más y, en consecuencia, también su desempeño».
El artículo «Especialista vs. Generalista – ¿Cuál será el rol del futuro?», publicado en el sitio web de Randstad —una empresa global de servicios de recursos humanos con un patrimonio de 23.3 mil millones de euros y casi 70 años en el mercado—, señala las siguientes ventajas y desventajas:
| Generalistas | Especialistas | |
|---|---|---|
| Ventajas |
– La variedad de habilidades amplía las oportunidades de empleo. |
– Una formación más prolongada eleva la remuneración media. |
| Desventajas | – La inversión en la amplitud del conocimiento sacrifica la profundidad, lo que hace que los generalistas sean más fácilmente sustituibles. |
– Inflexibilidad en la carrera. |
Tabela 1: Ventajas y desventajas de la opción profesional generalista frente a la especialista, según la empresa de Recursos Humanos Randstad.
El panorama descrito por Randstad lleva a la empresa a recomendar un enfoque en «T» en la formación de habilidades profesionales, donde el brazo horizontal de la «T» representa una combinación de amplos conocimientos generales y, el brazo vertical, la profundización en un área específica.
La consultora de carreras Caroline Ceniza-Levine, en un artículo publicado en Forbes, defiende una visión similar a la de Randstad al recomendar un enfoque mixto; es decir, que el candidato a una vacante actúe como «generalista» en sus habilidades y perspectivas, y como «especialista» respecto a las necesidades del puesto y su deseo de trabajar en la empresa.
Por otro lado, una investigación realizada en el Reino Unido en el año 2013 revela que los profesionales contratados debido a sus habilidades como especialistas trabajan cerca de 10 horas por semana (lo que suma 65 días laborables al año) en actividades no relacionadas con su especialidad. Esto, en el plazo de dos años, diluye sus competencias especializadas y lleva a estos profesionales a definirse como «generalistas».
Tom May, en un artículo sobre diseño web en Creative Bloq, ressalta que, en la práctica del mercado del desarrollo web —un campo conocido por favorecer la súper especialización—, la elección entre una actuación profesional generalista o especializada está lejos de ser binaria:
«Hasta este punto, hemos tratado la elección entre convertirse en un generalista o en un especialista como una decisión simple y binaria. Sin embargo, es erróneo pensar en términos de generalistas o especialistas «puros». En realidad, la mayoría de los desarrolladores web existen en un espectro entre ambos. Incluso los llamados generalistas siempre poseen habilidades e intereses especializados».
Según añade Tom May, Maggie McKosky, líder de experiencia de usuario y diseño de productos en Shutterstock en Nueva York, testifica que: «La mayoría de los generalistas con los que he tenido contacto poseen un área en la que son mejores y por la cual sienten mayor pasión que por las demás». Asimismo, desde la perspectiva de Shane Mielke, director creativo que trabaja en California, «un especialista que se vea forzado a cambiar de habilidades puede convertirse en un generalista multitalentoso. Uno puede divertirse y tener una carrera maravillosa como generalista, especialista o ambos, siempre que se tenga una visión a largo plazo».
Lauren Dixon, editora sénior de la revista Talent Economy, resalta que, aunque está garantizado que siempre habrá lugar para los especialistas en las organizaciones, la habilidad de ver más allá de las fronteras de sus unidades de negocio y campos de conocimiento especializados ayuda a prever tendencias y a obtener ventajas competitivas. Según la autora, Nicole Ashe, vicepresidenta de Cox Automotive, defiende que «los especialistas deben convertirse en estrategas de negocios, utilizando el conocimiento básico de diferentes áreas para observar cómo interactúan las distintas fuerzas, convirtiéndose así en generalistas».
El desarrollador de software Sam Jarman refuerza este punto de vista en una reflexión sobre su propia carrera. A lo largo del tiempo, no solo fue ampliando su campo de conocimientos, sino también profundizando en diversas especialidades dentro de ese ámbito, tales como «C, iOS y Objective-C, Python, Java, PHP, C++, Embedded C, iOS otra vez, Ruby on Rails, Ember JS, Elixir, Swift, AWS, etcétera».
Educación Clássica: un paso más allá de la querella
De toda la discusión anterior, debemos enfatizar que el problema no debe definirse en términos de alternativas mutuamente excluyentes. La cuestión no es si la formación «generalista» es «mejor» o «peor» que la formación de «especialista». El factor clave consiste en saber en qué grado, o hasta qué punto, ese conocimiento especializado se integra en un entendimiento más amplio de su inserción; no solo en el marco teórico de la ciencia que le da origen y a la cual se subordina, sino también en el contexto de su posición en la historia de dicha ciencia, de la cultura y de la sociedad que lo produjo, del sistema económico que lo hace necesario y de los problemas éticos y morales que lo rodean.
Es decir, todo conocimiento especializado debe integrarse en una visión de conjunto, que es el componente fundamental del liderazgo. La controversia «generalista frente a especialista» solo tiene sentido al inicio de la carrera, cuando el joven aún busca sus primeras posiciones en el mercado laboral, posiciones que son necesariamente subalternas. Sin embargo, si el joven tiene la justa aspiración de ascender en la jerarquía de las organizaciones en las que trabaja, necesariamente tendrá que ir más allá de su especialidad de origen, adquiriendo una visión de conjunto que le permita conducir con éxito equipos compuestos por especialistas en múltiples disciplinas diferentes.
En una empresa, el contratado puede ser un costoso y muy aclamado ultraespecialista en un determinado campo profesional. Sin embargo, el contratante es siempre un profesional que posee la visión de conjunto. El presidente de una empresa puede incluso haber sido un especialista al inicio de su carrera, pero, al alcanzar la cima de la organización, necesita aprender a comprender, integrar y comunicar información de las más diversas áreas de la compañía. Sea cual sea el área de origen del presidente de una empresa —producción, finanzas, legal, marketing, compras, tecnología, recursos humanos—, jamás podrá mantenerse en la ignorancia absoluta de cualquiera de las demás áreas sin someter a la organización en su conjunto a los riesgos de malas decisiones en cualquiera de sus departamentos.
Usted puede ofrecer a su hijo la experiencia de una visión de conjunto del conocimiento especializado al proporcionarle una Educación Clásica Cristiana, pues su énfasis, desde el principio, no radica en la información aislada, sino en su integración con la información provista por los otros campos del conocimiento. Con la Educación Clásica, su hijo aprenderá desde temprana edad a expandir sucesivamente su base de conocimientos y a profundizar en algunos temas especializados. Estudiará Historia articulándola con el estudio de la Geografía; estudiará Ciencias articulándolas con la Historia de la Ciencia; estudiará la Gramática y la Literatura de su idioma articulándolas con todos los demás asuntos.
Para un estudiante que ha recibido una competente Educación Clásica, el modelo en «T» sugerido por Randstad y respaldado por todos los autores citados en este artículo es el sustento básico e indispensable de su crecimiento intelectual. Al llegar a la edad de ingresar al mercado laboral, su hijo estará más que habituado a realizar estudios especializados, integrándolos en una visión de conjunto que lo capacitará, más rápidamente que a sus colegas, para ascender a posiciones de liderazgo en las organizaciones en las que llegue a trabajar.
