Beneficios de la Educación Clásica (7): Aprendizaje continuo

Dijimos en el primer artículo de esta serie que «el séptimo beneficio fundamental de la Educación Clásica es que, a diferencia de la “Educación terminativa” a nivel de enseñanza secundaria vislumbrada por los formuladores de nuestro actual sistema educativo, su hijo percibirá que la Educación es un proceso que jamás se completa. Sin importar la cantidad o calidad de la información a la que haya sido expuesto, su hijo entenderá que todo conocimiento es limitado y que el aprendizaje es una búsqueda que jamás concluye».

Seated Woman ~ Jules Adolphe Goupil (francés, 1839-1883)

La noción de «educación terminativa», expresión integrante del proyecto educativo vigente en nuestro país, implica la idea de que, en algún momento de la vida del individuo, este estará intelectualmente «listo», «completo», y que, en ese día, su educación habrá «terminado», resultando prescindible la continuación de los estudios. El estruendoso equívoco de esta visión educativa revela todo su escándalo ya desde el inicio de nuestra investigación, cuando descubrimos el gigantesco campo de estudios científicos sobre la «educación continuada» o permanente, expresión que, por sí misma, ya se opone como antónimo al proyecto de «educación terminativa». En este artículo, presentaré solo algunas nociones elementales de esta vasta y fascinante área del conocimiento que, a mi juicio, serán suficientes para sepultar cualquier pretensión «terminativa» en el proceso educativo.

Educación Médica Continuada: un ejemplo de amplio alcance

Es probable que la profesión sobre la que exista el mayor consenso en cuanto a la necesidad de actualización constante —es decir, de «educación continuada»— sea la Medicina. Los constantes avances en los métodos de diagnóstico y tratamiento, en la comprensión sobre el funcionamiento del organismo, en el desarrollo de nuevos fármacos y en el conocimiento de los medicamentos existentes, así como en los protocolos nacionales e internacionales que obligan al profesional a adherirse a ciertas prácticas y valores, hacen de la ceremonia de «graduación» del profesional médico un rito inaugural de una nueva etapa en una vida dedicada a los estudios, más que la celebración del fin de un proceso educativo «terminativo». No por casualidad existe una impresionante cantidad de investigaciones dedicadas exclusivamente a la identificación de las mejores y más eficaces estrategias y técnicas de educación continuada para la clase médica.

Por ejemplo, en un estudio de 1995 titulado «Cambiando el desempeño de los médicos: una revisión sistemática del efecto de las estrategias de Educación Médica Continuada», los investigadores realizaron una amplia revisión de la literatura sobre la Educación Médica Continuada durante el período de 20 años comprendido entre 1975 y 1994, y descubrieron que el 70 % de los médicos estudiados mostraron un cambio positivo en su desempeño tras participar en estos programas, y que el 48 % de los programas de Educación Continuada dirigidos a profesionales de la salud produjeron un impacto positivo en dicho período.

Es evidente que no se obtienen resultados positivos en cualquier tipo de programa. Según un estudio de 1999 sobre el impacto de la educación médica continuada formal, la simple asistencia pasiva a cursos y conferencias no basta: los mejores resultados se obtienen cuando el profesional médico tiene la oportunidad de practicar las habilidades aprendidas y participar activamente en el proceso de aprendizaje.

Otro estudio realizado en 2009 sobre la efectividad de encuentros educativos y talleres en la práctica de los profesionales de la salud —los autores definen «encuentros educativos» como «cursos, conferencias, ponencias, talleres, seminarios y simposios»— sugiere que estos encuentros, de forma aislada, proveen solo pequeñas mejoras en el desempeño profesional, pero amplían su eficacia cuando se aplican en conjunto con otras técnicas educativas.

Sin embargo, más importante que el método de presentación parece ser el interés del profesional por el tema del material educativo. En un estudio aleatorizado de 1982, los investigadores descubrieron que las mejoras de desempeño en el grupo de prueba eran equivalentes a las del grupo de control.

El medio o formato empleado para la Educación Médica Continuada también parece importar poco frente al interés del profesional por la materia. Un estudio de 2005 sobre eLearning (es decir, aprendizaje por internet) demostró que este medio es tan eficiente como cualquier otro para la transmisión de conocimientos.

Finalmente, cabe mencionar un extenso metaanálisis realizado en 2007 que congregó los resultados de 61 estudios sobre la eficacia de diferentes métodos de Educación Médica Continuada, el cual sugiere que el efecto de la Educación Médica Continuada es moderado sobre el conocimiento del profesional, y de magnitud menor sobre el desempeño profesional y sobre los resultados para los pacientes. Sin embargo, el tamaño del efecto aumenta cuando «las intervenciones son interactivas, emplean métodos múltiples y están concebidas para un grupo reducido de médicos de una misma disciplina».

En esta rápida compilación de resultados de investigaciones ampliamente citadas en otros trabajos, es posible observar que las conclusiones que destacamos aquí no parecen, al menos en principio, aplicables exclusivamente a la clase médica, sino que es plausible suponer que sean extensibles, aunque sea parcialmente, a otras profesiones.

Educación Continuada en otras profesiones

Peter Jarvis, en una obra destinada al programa de maestría en Educación de Adultos de la Universidad de Surrey, en Inglaterra, presenta el problema de la Educación Continuada como una necesidad de la sociedad tecnológica:

«El aprendizaje humano es un proceso que dura toda la vida y ha adquirido una mayor relevancia a medida que se ha acelerado el ritmo de los cambios en la sociedad, de modo que sus miembros se ven prácticamente compelidos a mantenerse aprendiendo si desean continuar integrados en ella. Este no es un fenómeno nuevo; los seres humanos probablemente siempre han tenido la capacidad de aprender a lo largo de sus vidas, pero en épocas pasadas existía una menor necesidad que en los tiempos actuales. El aprendizaje a lo largo de toda la vida, en consecuencia, se ha convertido en un tema más conspicuo en la literatura de los últimos años (…) No resulta difícil, sin embargo, percibir que, en una sociedad donde el ritmo de cambio social es muy lento, tal como en la sociedad europea preindustrial (…), era factible para los individuos el aprendizaje de todo el conocimiento cultural necesario para asumir su lugar en la sociedad ya durante la infancia. (…) En consecuencia, no es difícil comprender por qué emergió un cierto modelo de Educación, aunque sea igualmente obvio que dicho modelo posee una relevancia reducida en una sociedad cuya cultura cambia rápidamente».¹

Aunque se reconoce la necesidad de la Educación Continuada para la mayoría de las profesiones, el Prof. Cyril Houle, PhD, señala que cada profesión debe desarrollar sus propios modelos y soluciones:

«La enseñanza y el aprendizaje residen tan cerca del corazón de cada profesión que, para sus líderes, estas no parecen disponer de más fuentes que su propio conocimiento y tradición distintivos, sus creencias e historias particulares, además de sus estructuras y formas propias. Al desarrollar la idea de Educación Continuada, cada ocupación sigue en soledad su propio camino, obteniendo sus victorias, cometiendo sus errores y madurando sus propios conceptos».²

Este reconocimiento abrió un vastísimo campo de investigación en el que se procura establecer cuáles son las mejores estrategias para la Educación Continuada de adultos en cada profesión. Por ejemplo, un estudio de 1997 procuró definir las preferencias de los entrenadores deportivos de equipos juveniles en términos de Educación Continuada específica en su campo de actuación profesional. Otro ejemplo es el de este estudio, que investigó las preferencias de los profesionales de enfermería, o el de este otro, que estudió las necesidades de los profesionales de la Educación.

La búsqueda de Educación Continuada es un fenómeno mundial que solo tiende a incrementarse, como se puede apreciar en este estudio de 1999 que evaluó la incidencia y el volumen de Educación Continuada en 10 países diferentes; dicho estudio afirma, entre otras conclusiones, que los mayores patrocinadores de iniciativas de Educación Continuada son las empresas al involucrar a sus empleados en actividades de capacitación relacionadas con el trabajo.

La Educación Clásica es Educación Continuada

Ante lo expuesto, la noción de «Educación Terminativa» emerge como un absurdo completo que resulta cada día más perjudicial, especialmente a partir de la década de 1990 y sus vertiginosas transformaciones tecnológicas. El estudiante de la generación actual necesita prepararse para una vida entera de estudios y aprendizaje, comprendiendo que la Educación no se completa con la obtención de un «diploma» o «certificado» —meros documentos acreditativos de una trayectoria temporalmente limitada, no de un objetivo plenamente alcanzado—. La Educación Clásica contribuye de forma espectacular a la percepción de esta necesidad, pues está estructurada de modo que jamás se agota en un «programa de curso» concebido para ajustarse a las limitaciones cronológicas de una institución educativa, dejando claro al estudiante que cada campo del conocimiento representa un mundo de informaciones interrelacionadas entre sí y con las de otros campos del saber. El estudiante que recibe una Educación Clásica aprende, por encima de todo, a estudiar y a aprender, sin sentirse de modo alguno intimidado por la necesidad de saber más, inclusive a través del ejemplo de sus propios educadores, como señalamos en nuestro libro «Vias Clássicas: Introdução à Prática da Educação Clássica Cristã em seu lar»:

«Por supuesto que no será necesario leer todas las obras indicadas antes de iniciar la práctica de la Educación Clásica Cristiana. El objetivo es mantener viva en su mente la necesidad de estudiarlas con el propósito de, a lo largo de los años, completar su propia autoeducación mientras perfecciona continuamente su capacidad para educar bien a sus hijos (…) Su papel como educador es convertirse, a los ojos de sus hijos, en un modelo digno de imitación. Por ello, mi consejo es: comience ahora mismo su proceso de autoeducación y su vida será el mejor ejemplo de conducta».

La Educación Clásica crea el hábito de la expansión y el profundizamiento continuos del conocimiento. Así pues, sea usted el primero en dar ese buen ejemplo y sus hijos seguirán sus pasos.

¹ JARVIS, Peter. Adult and Continuing Education: Theory and Practice. New York, London: Routledge, 1995, 2.ª ed., págs. 1-3.

² HOULE, Cyril O. Continuing Learning in the Professions. San Francisco: Jossey-Bass Publishers, 1980.

 

Artículo publicado originalmente en: https://vias-classicas.com/blog/beneficios-da-educacao-classica-7-aprendizado-continuo/

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